Thursday, October 27, 2005


LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

En 1212 dos jovencitos afirmaron ser depositarios de un mandato divino: organizar una cruzada de niños para reconquistar los Santos Lugares. El primero de ellos, Nicolás, partió desde Colonia y fue pronunciando arengas por los pueblos hasta reunir unos veinte mil muchachos, todos dispuestos a seguirlo para cumplir con la supuesta orden de Dios. Así atravesaron los Alpes, en un penoso intento por llegar a Génova donde esperaban embarcarse rumbo a Palestina. Muchos murieron de hambre y frío, pero otros lograron su cometido aunque en la ciudad italiana fueron disuadidos por el propio papa. Algunos optaron por regresar a sus lugares de partida y otros prefirieron quedarse trabajando en Italia, desempeñando los hombres los más diversos oficios y las muchachas entrando en prostíbulos.
El otro niño que declaró haber sido ungido por Dios, fue el francés Esteban. Con similares procedimientos a los utilizados por Nicolás, logró reunir un contingente de treinta mil jóvenes que se encaminaron hacia Marsella, cruzando Provenza. En la ciudad portuaria esperaban que las aguas se separaran para que ellos pudieran cruzar. Cuando el milagro no ocurrió, buscaron ser transportados en barcos. Inescrupulosos mercaderes les prometieron llevarlos a su destino, pero en realidad cambiaron de rumbo y los vendieron como esclavos en el Norte de Africa y en Egipto.